La agrupación Ibarra-kaldu se crea a finales de 1966 en el barrio de Beurko-Bagatza, conocido por aquel entonces como Santa Teresa. Su finalidad fue crear un marco que potenciase y difundiese actividades culturales de todo tipo, pero sobre todo la cultura euskaldun, y en la que tuviese cabida todo el mundo, sobre todo la gente más humilde, que no podía permitirse el lujo de pagar para que sus hijos aprendiesen euskera, música, danza o cualquier otra faceta cultural.
Durante todos estos años ha sido punto de referencia en el barrio de Beurko-Bagatza, tanto en el ámbito cultural como en el asociativo, y por sus distintas secciones ha pasado buena parte de la juventud del barrio. Creó y potenció las fiestas de nuestro barrio, consideradas durante mucho tiempo como unas de las mejores fiestas del municipio.
Para poder realizar sus actividades la agrupación se estructuró en diversas secciones: danzas, música, montaña, cine fórum, etc… de las cuales hoy en día funcionan danzas y música, contando actualmente con unos 380 soci@s.
La agrupación cuenta con unos locales propios, excavados bajo la iglesia de Santa Teresa por los propios soci@s y vecin@s en los primeros años de vida del grupo, y han estado y están a disposición de todas las asociaciones que no dispongan de local para realizar sus actividades.
Ha sido y sigue siendo organizadora, dinamizadora y participante en la mayoría de las actividades culturales del barrio de Beurko-Bagatza.
El escudo del Ibarra-kaldu. La ameba. Pero… ¿por qué una ameba? ¿Cómo llegó a ser el escudo del Ibarra-kaldu? También la ameba fue diseñada por Juan Antonio Prats Arbeloa, el ideólogo y uno de los fundadores de la agrupación. Pero, para llegar a ser el escudo del Ibarra-kaldu, tuvo que pasar por una votación popular entre los socios del grupo. Se presentaron unas cuantas opciones, pero fue ésta, que además tenía el apoyo del entonces presidente, Manu Lahuerta, la que ganó.
Como el mismo Juan Antonio Prats nos cuenta, la razón de la ameba, a grandes rasgos, es que ellos no querían crear solo un grupo de danzas como los que ya existían. Ellos crearon una agrupación cultural donde se pretendía dotar a todos los vecinos y vecinas del barrio de un lugar de encuentro donde realizar todo tipo de actividades culturales y deportivas de forma totalmente gratuita.
En 1958 se publica “Apuntes para una historia de Baracaldo”, opúsculo obra de Esteban Calle Iturrino (1892-1977). En dicha obrita, el autor da su opinión sobre el auténtico origen del nombre de Barakaldo, opinión que tuvo tal eco entre los lectores de aquella época que fue su propuesta la que se adoptó como nombre de nuestra
asociación.
No es de extrañar, pues siendo el autor secretario de la Junta de Cultura de Vizcaya y académico correspondiente de la Real Academia Española de la Historia, sus palabras venían revestidas de autoridad… lo cual resulta al menos curioso si se lee el fragmento que transcribimos a continuación.
La bandera del Ibarra-kaldu se creó al estilo de las banderas de los grupos de la zona del Duranguesado que bailaban Dantzari dantza, y que eran el espejo en el que los primeros dantzaris del grupo se miraban, pues para ellos esos eran los grupos que bailaban la auténtica Dantzari dantza. Pero además, para dejar claro el origen barakaldés el grupo, se optó por crear una bandera con dos caras distintas.
La bandera es arlequinada por ambos lados. Por una parte, en blanco y azul, con el escudo del Ibarra-kaldu, la ameba, en el centro, como no podía ser de otra manera. La otra parte, en amarillo y negro y con el escudo de nuestro municipio en el centro, deja constancia de nuestro origen barakaldés. La primera bandera del grupo, tal y como nos relató José Miguel Chamorro, fue fabricada por Dolores Abad y su hija Lolita Gurrutxaga. Esta bandera se estrenó el 10 de octubre de 1970, durante las fiestas de Santa Teresa de aquel año.
El grupo de dantzaris fue en pasacalles hasta la casa de ambas modistas, y el mismo José Miguel Chamorro fue el encargado de subir hasta su casa, recibir la bandera, y continuar hasta la plaza del barrio, para dar comienzo al alarde y, con ello, se estrenó nuestra bandera, vigente hasta nuestros días.